La importancia de elegir bien a los invitados a tu boda

Aunque nada es sencillo cuando se trata de organizar la mejor boda posible, casi todos los novios coinciden en que uno de los momentos más complicados es el que llega cuando se enfrentan al folio en blanco y deben decidir a quién invitan y a quién no, teniendo en cuenta sus posibilidades y las del recinto en el que se va a desarrollar el convite y la posterior fiesta nupcial.

Suele suceder que, tras invitar a todos los familiares de primer grado y a los amigos más cercanos o con los que mantenemos contacto frecuente nos quede un número inasumible para lo que tenemos pensado. Y es que cabe tener en cuenta que la mayoría de enlaces en España no cuentan con más de entre 150 y 200 invitados por enlace.

Es entonces cuando los novios se ven obligados a sacar la tijera y analizar cómo de importantes son en sus vidas unos y otros y cuánto lo han sido quienes, por los motivos que sea, ya no lo son en el día a día. Es precisamente este último grupo el que más contradicciones internas suele crearnos al dudar si deberíamos invitar a quiénes fueron uña y carne nuestra y que por distintos motivos no lo son o no lo son tanto. No obstante, si hay que recortar, se suele empezar por aquí.

No obstante, es posible que algunos de ellos nos invitaran a su enlace en su momento. Motivo por el que la mayoría de novios suele cursar una invitación de vuelta, por deferencia a quienes nos invitaron en su día por una relación que, aún fría, sigue guardando un lugar importante en nuestra historia.

Otro de los puntos importantes a la hora de elaborar la lista de invitados a la boda es el que tiene que ver con los invitados conflictivos. Aquellos que no caen del todo bien a uno de los novios, que son incompatibles con algunos de los invitados fijos a la boda o que creemos pueden acabar perdiendo los papeles y liándola de más por su trayectoria pasada o presente en eventos festivos de todo tipo.

¿A quién invito a mi boda?

Lo más normal es que, todos estos, salvo que estos últimos fiesteros sean muy cercanos, se acaben cayendo en el caso de que tengamos que sacar a alguien. En este punto es importante recordar que, según las estadísticas, alrededor de un 10 y un 15 por ciento de los invitados a los que les enviamos la invitación se acabarán cayendo de la misma por cuestiones personales, profesionales o por algún tipo de incompatibilidad de fechas, por lo que aunque sea algo arriesgado, podemos estirar el número de invitaciones que cursamos teniendo en cuenta que entre 15 y 20 personas con las que habíamos contado nos acabarán fallando por una cosa o por otra.

Cuando creas que, tras el recorte final, ya lo tienes hecho recuerda que falta lo que para muchos es más conflictivo aún: organizarlos a todos por mesas en busca de la distribución perfecta o que más se acerque a ello. Nadie dijo que organizar una boda fuera fácil.

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