Ajuar de boda: todo lo que debes tener en cuenta

Dicen que hay tantas bodas como novios, o al menos como novias. Y es que, dependiendo de la zona geográfica en la que esta se desarrolle, del culto de los novios y de sus familiares, así como de la época en la que se celebre, cada enlace puede contar con muy distintos detalles.

Sin embargo, en casi todos ellos, suele constar una tradición que, aun en diferentes formas, ha venido acompañando a las novias en el día más importante de sus vidas desde tiempos inmemoriales: nos referimos, cómo no, al tradicional ajuar nupcial o ajuar de boda.

Qué contiene un ajuar de boda completo

Si bien este puede variar en función del país e incluso de la región a la que pertenecen los novios, los elementos que vienen componiendo el tradicional ajuar de boda completo son las vajillas, la cubertería, la mantelería y los elementos de cocina y de decoración esenciales que deben formar parte de cualquier hogar.

Es aquí donde encontramos, por ejemplo, los juegos de sábanas, de toallas y distintas prendas que, según dicta la tradición, forman parte de la intimidad de la vida de los casamenteros. Elementos que tradicionalmente han sido blancos y que venían personalizados, como la ropa de cama, los manteles, las servilletas de tela, etc.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el concepto de ajuar se ha venido aumentando de forma considerable. Además de lo mencionado anteriormente, e incluso por encima de ello, nos referimos al ajuar de boda como sinónimo de ajuar de la novia y que lo compone todo aquello que la novia llevará el día de la boda.

Eso reúne, desde el vestido nupcial, hasta los zapatos, el tocado, las medias, la liga, las joyas, el velo o el ramo. Por no hablar de la lencería, que según manda la tradición debe ser blanca y de encaje y que esta lucirá la noche de bodas o durante la luna de miel.

Dentro del ajuar de boda también entrarían los cuatro elementos que toda novia debe llevar consigo tanto durante la ceremonia como durante la celebración de su enlace. Nos referimos al clásico: algo nuevo, algo prestado, algo azul y algo viejo.

Aquí las opciones son casi infinitas. No obstante, es habitual que las novias lleven nuevo el traje, lleven viejo alguna joya, lleven algo prestado de herencia familiar como parte de los complementos o bordado por el interior en el traje nupcial y porten como azul alguna flor, algún incrustado en las piezas de joyería o, cuando no saben qué incorporar de tono azulado, unas plantillas para acomodar los zapatos de boda durante las no pocas horas que los deberán portar.

Como ven, el ajuar de boda es tremendamente amplio, aunque suela estar compuesto por ciertos elementos que se vienen repitiendo desde tiempos inmemoriales. Como suelen repetir las novias mientras preparan su ajuar, lo más bonito es el ritual que supone pensarlo y las connotaciones familiares y tradicionales que este lleva aparejado. Quizás por ello sigue siendo esencial en prácticamente todas las bodas que tienen lugar en nuestro país.

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