A quién debo invitar a mi boda

Uno de los momentos más delicados en la organización de una boda es la elección de los invitados. Si bien la gran mayoría de ellos estarán más que claros, es habitual que exista un porcentaje de dudas, e incluso, que uno de los dos quiera invitar a alguien que la otra parte no quiera. Algo que seguramente te suceda a ti y que, como todo, tiene solución.

Lista de invitados de boda

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de elaborar una lista de invitados de boda, es hacer un cálculo, grosso modo, de cuántos invitados queremos que estén presentes, tanto en la ceremonia, como en el sí quiero.

Algo que se hace especialmente importante cuando tenemos antes claro el lugar en el que queremos casarnos y celebrar el enlace que las personas a las que vamos a cursar una invitación.

Más allá de si pensemos en invitar a 100, 200 o 300 personas a nuestro ‘sí quiero’, hay algunas personas que no pueden faltar, salvo casos muy concretos, a la boda. Estos son, por un lado, los padrinos de los novios y los testigos, ya que sin ellos no habrá boda.

Por otro lado la familia más directa y cercana, a quien siempre se le cursa, por protocolo, una invitación. Esto incluye, además de padres, hermanos y abuelos, tíos y primos de sangre.

A partir de aquí, estás en tu derecho de seguir ampliando el círculo familiar a líneas más alejadas o incluso a amigos de la familia, o dejarlo aquí y empezar a pensar en esos amigos y allegados que no pueden faltar a to boda.

En ese apartado, además de los amigos de la pareja, es normal invitar a los amigos más cercanos de cada uno de los miembros del futuro matrimonio, por separado. A todos ellos, como sucede con los familiares, se les cursará una invitación para que, si lo desean, acudan con su pareja.

Queda en tus manos cómo de cercanos deben ser los amigos que incluyas a tu boda, así como invitar o no a compañeros del trabajo más o menos cercanos a tu jefes. Un asunto, este de invitar o no a los jefes, en los que no existe consenso.

Para ayudarte a dirimir si invitar a ese tío segundo del pueblo, a ese amigo de la infancia que hace siglos que no ves o a ese jefe o jefes que otros de tus compañeros no han dudado en invitar en anteriores enlaces, puedes guiarte por el número de invitados que hayas conseguido alcanzar sin ellos y, a partir de ahí, ver si queda espacio para esas ‘dudas’ o no. Ante la duda, evita folloneros, salvajes y protagonistas de más.

Es importante que sepas que, es habitual, que un 10% del total de las personas a las que se les cursa la invitación de boda acaba cayéndose de la lista final. De ahí que si quieres contar con un máximo de 200 invitados (contando familiares, amigos y sus parejas) no deberías cursar más de 105-110 invitaciones dobles.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *